lunes, 7 de abril de 2008

Confieso

Que son las 5 y media de la mañana y no pegué un ojo en toda la noche.
Que de la nada aparece un mosquito y genera un torbellino en mis emociones con total facilidad, dejándome horas y horas dando vueltas en un remolino del que me cuesta horrores salir.
Que me cuesta pero lo logro, perseverancia me sobra, y la mayor obstinación me surge al sentirme vulnerable. O quizá no lo logro pero encapsulo cualquier átomo que atine a doler, lo pongo en penitencia y lo guardo bajo 7 llaves. Y que soy capaz de negarlo a tal punto de convencerme que no existe.
Que a veces necesito apoyar la cabeza en un hombro y ahí es cuando más extraño a Leíto. Que extraño ir al cine con él y hablar como antes, que su exceso de trabajo hizo añicos nuestras horas de charla y que a veces me hace mucha falta, pero tuve que aprender a convivir con ello.
Que me considero fuerte, pero a veces me cuesta. Que por momentos quisiera bajar la guardia sin dejar de sentirme a salvo pero no puedo. Que sostener esa fortaleza no me es fácil, pero tengo años de práctica.
Que mis defensas no son a prueba de abrazos, se bancan cualquier tsunami pero un mimo las hace trizas. Y que no consigo la vacuna para fortalecerlas.
Que parafraseando a Sanz, a la primera persona que me ayude a sentir otra vez, pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe. Es solo que, mientras más tiempo pasa, más dudo de su existencia.

4 comentarios:

Cassandra Cross dijo...

Es que no hay nada que fortalezca más que entregarse a un momento de mimo!
qué bárbaro, estas chicas que piensan que más fuerza significa mayor impermeabilidad... :-)

Así no, eh. Está bien extrañar. Está bien que te sientas vulnerable. Está perfecto probar bajar la guardia para disfrutar de un buen momento entregada a la emotividad más pura, aunque después duela o haya que volver a encerrarse. Te aseguro que de esos momentos y sensaciones nace la verdadera fortaleza que necesitás para sostenerte en la senda que elegiste.

Te mando un fuerte abrazo!!!

Una Pepina dijo...

Cada uno conoce sus caminos y sus herramientas.
Vos sabes, por lo que leo, que vas por buen camino aunque la cosa a veces se ponga mas difícil de lo que parece.
Segui adelante. No aflojes.
Y un día a la vuelta de una esquina... :)

[ Je ] dijo...

a mi no me gusta A.S,
pero
a la primera persona que me ayude a sentir otra vez, pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe.

que buena frase.

Ana dijo...

Vamos linda, que ya has recorrido bastante camino y muchas cosas se han cumplido.
Mirá yo tengo una teoría y es que nuestro amor no llega hasta que nosotras no estemos listas para recibirlo.
Todo este proceso de cambios tuyops, sin duda es una preparación para encontrarlo. Porque como dice Pepi seguro está a la vuelta de la esquina.
Besotes