Sábado a la tarde. Estaba limpiando el living de casa. Multitasking como siempre -maldita costumbre- con la laptop sobre la mesa chateando con 2 amigos, pispeando feisbuk, flickr, etc.
Me pongo a pasar el trapo de piso con casi medio litro de procenex lavanda. Por costumbre, por inercia, levanté la lámpara de pie por el borde, sin pensar en el conductor metálico que termina justo en la lamparita. Pies mojados, corriente (la zapatilla prendida porque tenia prendida la notebook), el resultado es obvio. Descarga eléctrica, 220v que me hicieron picar la mano primero y acalambrar el brazo después. Cuando me ci cuenta lo que pasaba, no podía soltar la lámpara. Claro, la corriente te contrae los músculos. Y ahí el ataque. Mis gritos, la angustia de entender qué pasaba y no poder soltarme. Queriendo tirar la lámpara con el secador de piso, resbalé. Al piso, mojado, con las piernas mojadas tambien y la lampara que se me venía encima. No sé cómo pateé el modular y logré separarme, me arrastré hasta el futón, me subí y me hice bollito ahi. Y seguía gritando y seguía llorando. Mi vieja sale de la ducha y viene a ver qué pasa. Imaginate la postal, al caerse la lámpara se cayó la zapatilla, el router, el modem, no se cayó la notebook de pedo. Ahora tengo un lindo moretón y todavía me duele el brazo, cosas que se van en un par de días. Pero quién carajo me saca el susto...
lunes, 29 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
¡Nena! ¡Qué susto! Me alegro de que no haya sido más grave. Abrazo grande para que pase el malestar y el miedo. Beso.
Uh nena, que mal momento!
Yo me pegue media electrocutada una vez, pero por suerte sali volando para atrás, no sñe muy bien por que.
Sana, sana!
Publicar un comentario