Día I
S:- Dale, con confianza, yo confío en vos.
Eu:- Eso no es confianza, eso es fé.
Día II
S:- ¿Qué, estás practicando para los conitos, que vas zigzagueando? Derecho dale.
E:- Claro, me estoy adelantando a las clases. Me imagino los conitos como si ya estuvieran ahí. Así gano tiempo.
E:- No ves? Este fuiste vos. Te divierte la desgracia ajena, me lo hacés a propósito.
S:- Si, es verdad, confieso que vine esta mañana y puse toda esa basura en el medio de la calle, a ver cómo la esquivabas.
Día III
E: Bajame un cachito la música que le escucho más a Mariah Carey que a vos.
(Seba apaga la radio).
E:- Bueno, extremista, no te dije que la apagues, que lo bajes nomás.
(Llegando a la esquina, el tacatán-tacatán de una cumbia empieza a sonar más fuerte).
S:- ¿Querés música? Ahí tenés música. Jeje.
E:- No, no, eso no es música. Es un piquete en el oído. No me hagás manejar con cumbia, que me nerva.
S:- Bueno, doblá acá.
(A metros de la esquina, una traffic estacionada sobre mano derecha).
E:- Que finiiiiito le pasé.
S:- Esa camioneta también la puse yo ahí esta mañana, para complicarte.
E:- Claro, vos seguí llenandome el barrio de obstáculos, total te divertís gratis.
S:- Cómo vamos a salir a rayar autos, ¿no? Cuando el tránsito te altere...
E:- Para nada, esto de manejar me relaja. Me calma los nervios.
S:- Ah bueno, qué es esto? una sesión de masajes?
E:- ¿Sigo derecho?
S:- Hasta Mar del Plata (y se acomoda en el asiendo como para dormir una siesta).
E: ¿Estás muy apurado? Mirá q a este ritmo antes del invierno creo que llego.
S:- Seee, vos dale, derecho derecho.
Día IV
E:- Tu silencio me preocupa (despues de 5 min q no emitía sonido).
S:- Es que vas muy bien... ¿qué, querés que hable? (con tono desafiante)
E:- No, solo quería verificar si te habías muerto de pánico o tenés sueño nomás.
S:- Nah, ya estoy curado de espanto.
E:- Je, excelente.
viernes, 26 de diciembre de 2008
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1 comentario:
Creo que Ariel y Seba aprendieron a enseñar en la misma academia.
Suerte que nos tocaron profes como ellos, que si nos tocaba uno normal, nos íbamos a aburrir más que un hongo.
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